| Alex Katz, Retrato de una mujer |
El hombre o la mujer cool no son ni el decadente pesimista de Nietzsche ni el trabajador oprimido de Marx, se parecen al telespectador canaleando por curiosidad, uno tras otro, los programas de la noche, al consumidor que arrastra su carrito por el Super sin decidir su compra, a la dueña que duda entre escoger unos días de retiro en una residencia rural o de relax en una playa de moda.
El consumidor cool está sumido en la apatía, inducida por el campo vertiginoso de las posibilidades y del libre-servicio generalizado. Se trata más de un efecto social, que de la decisión estoica y personal de limitar las pasiones. La frialdad del cool es la de la indiferencia pura, la de la distancia irónica y el desapego. Nada de sentimentalismo, nada tampoco de transpiración. Mínimo esfuerzo.
En sus ensayos de crítica social, Gilles Lipovetsky asocia la conciencia cool a la ideología del bienestar. La falta de atención de los alumnos, de la que con razón se quejan maestros y profesores, sería uno de sus síntomas. Una conciencia dispersa en monitores, captada por todo y por nada, excitada e indiferente a la vez, sobresaturada de informaciones, en las antípodas de la conciencia voluntaria propia de los caracteres fuertes del pasado.
"Automat", de Edward Hopper, 1927
Han desaparecido los grandes objetivos, los grandes relatos de salvación o de emancipación, todo lo que queda es el imperativo: "Disfruten de su compra". Cool es el nuevo zombi atravesado de mensajes que contempla impasible una pelea a puñetazos en un callejón lluvioso (hard-boiled), los personajes solitarios de Hopper (pintor del silencio) bajo las luces de neón, noctámbulos solitarios, los colores planos y los rostros sin emociones de Alex Katz. Este representa la exaltación de la simplicidad en gran formato compitiendo con vallas publicitarias.
A pesar del significado directo de la palabra "cool", el estilo cool puede ser cálido y comunicativo, aunque esté vacío del sentimiento de existir y carezca de todo entusiasmo. No obstante, los estilistas hablan de una frialdad cortante, cuyo precedente filosófico podría espigarse en El extranjero de Camus y extenderse a través del minimalismo reiterativo. El cool puede asociarse al estado del cuerpo que deja la desilusión existencialista, para la cual, lo sabemos por Sartre, "el infierno son los otros", o también puede que esté vinculado a un nihilismo elegante, hedonista y tolerante.
El hombre cool aparece y se anticipa sublimado en las novelas negras de Raimond Chandler y Dashiell Hammett, en el estilo comunicativo y el encanto enigmático de sus detectives, Philip Marlowe y Sam Spade: cortante, lacónico, rápido, cínico, lleno de metáforas afiladas, sujeto al control emocional. Son tipos que ocultan sus sentimientos, pero sienten, aunque no sabemos qué.
Puede que haya algo debajo de las latas de Andy Warhol, pero no sabemos qué. Ese pop es también cool como arte urbano, igual que los grafiti que transforman espacios de la gran ciudad (street art). Parece que, en contraste con el abstraccionismo y el expresionismo, la figuración cool, neorrealista, busca sobre todo el impacto visual.
Sobre Alex Katz: https://youtu.be/UFEE7-1e3eI?si=D9KhfxDGpJG_nOE6
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