miércoles, 23 de marzo de 2022

MEME


 

Desambiguación de "meme"

    1. Elemento cultural o de comportamiento que se transmite de persona a persona o de generación a generación.
  1. 2. Texto, imagen, vídeo u otro elemento que se difunde rápidamente por internet, y que a menudo se modifica con fines humorísticos.

Voy a referirme al primero de los significados mediante una elucidación del concepto biológico y evolucionista de "meme", con una breve definición de la teoría de los memes y sus limitaciones. 


Según el científico Richard Dawkins, biólogo evolutivo y sobresaliente divulgador, autor del famoso libro El gen egoísta (1976), los memes, en analogía con los genes (unidades biológicas), son unidades culturales aprendidas o asimiladas que no se transfieren genéticamente.

La teoría de los memes ha sido desarrollada por Daniel Dennett (1995) y por Susan Blackmore (1999), entre otros autores. Los memes serían unidades básicas de información de nuestra herencia cultural: ideas, conceptos, teorías, habilidades, frases hechas, melodías y, en general, contenidos mentales o prácticas culturales que compiten entre sí y se reproducen generando copias de sí mismos en las mentes de las personas, con diferente éxito cada uno de ellos, según una selección artificial o cultural.

El criterio para su selección incluirá una serie de características: simplicidad, facilidad de aprendizaje, humor, beneficio para el individuo o la comunidad, éxito práctico, etc. Antonio Diéguez explica que la aptitud o eficacia (fitness) de un meme es independiente de la eficacia biológica del individuo que la posee y transmite. Un meme puede ser muy eficaz haciendo copias de sí mismo y divulgándose en la mente de otras personas sin aumentar la eficacia biológica de los individuos portadores e incluso disminuyéndola.

Dennet pone el ejemplo de la receta de un pastel de chocolate, podemos pensar que muchos pasteleros hagan copia de ella aunque el pastel acabe envenenándolos a todos. Piénsese en el meme de la doctrina nazi que acabó llevando Alemania a la miseria, la humillación y la vergüenza.

Cabe apelar a la función adaptativa que ciertos memes han tenido en el pasado para explicar por qué perduran, como la Iglesia católica o el socialismo democrático, y eso incluso cuando haya una gran desaprobación social en su contra. Diéguez propone llamar a esta consideración Epistemología Evolucionista de los Contenidos EEC, y la contrasta con la teoría EEM (Epistemología Evolucionista de los Mecanismos cognitivos) propia de la Psicología evolucionista, en la cual no son los memes sino las capacidades cognitivas las verdaderamente determinantes desde el punto de vista de la supervivencia evolutiva.

Un antecedente filosófico de la EEC lo hallaríamos en Nietzsche, para el cual nuestras convicciones fundamentales tienen más que ver son su utilidad vital que con su verdad. Es más, nuestras creencias básicas, en Dios o en la libertad, sustancialidad y existencia del yo (Descartes), pueden ser perfectamente falsas pero imprescindibles ayudas para la supervivencia. En una palabra, adoptamos un meme porque nos conviene y en general porque necesitamos creer en un mundo estable y estructurado. De este modo, la lógica misma surge de nuestra disposición vital a tratar lo semejante como igual, aunque es un hecho que no hay dos cosas iguales, entre otras razones porque tendrían que ocupar el mismo espacio-tiempo.

Una tesis así tiene el inconveniente de que parece justificar moralmente lo que se ha dado porque se ha dado, porque ha sucedido. Así por ejemplo la condena de la promiscuidad femenina o la creencia de que Dios premia a quien tiene muchos hijos... Ambas creencias favorecerían la reproducción carnal de quien las posee. Además, contra la principal tesis de EEC puede argüirse que la mayor parte de los deseos y las creencias humanas son productos de la ontogenia (el desarrollo del individuo) y no de la filogenia (el proceso de desarrollo de la especie).

No obstante, es evidente que hay personas que heredan del padre una creencia o un "parásito mental": como el complejo emocional de la envidia o del resentimiento. Los biólogos llaman epigenética a este tipo de transmisión vicaria o secundaria que moldea la conducta mediante el aprendizaje y que, al contrario que EEC no se centra en los aspectos filogenéticos de la cognición, sino en los ontogenéticos.

Antonio Diéguez acepta como ponderado el Programa de evolución de las teorías (EET), que permite aplicar la teoría de la evolución analógicamente al cambio de teorías en la ciencia y, en general, al progreso de nuestros conocimientos. El cambio de teorías, en efecto, puede verse como un proceso de variación, selección y retención análogo en muchos puntos al cambio evolutivo en los seres vivos.

Las Ideas sufren una transformación sistemática al pasar
de una persona a otra o de una generación a la siguiente.


El discutible poder de los memes


Susan Blackmore afirma que "las conductas o ideas copiadas por imitación de una persona a otra -los memes- podrían haber obligado a los genes a hacer de nosotros lo que hoy somos. En este sentido, las unidades de información cultural habrían re-actuado sobre las unidades de información biológica, en una dialéctica compleja. 

Sería precisamente la misteriosa capacidad de los humanos para imitar y transmitir memes lo que nos distinguiría de otras especies. El arte, la música, la filosofía o la religión (que Hegel consideraba formas históricas, las más libres, del espíritu absoluto) cobran desde la teoría de los memes un renovado valor. La naturaleza humana no se explicaría sólo por la evolución de los genes, sino que la evolución de estos, al menos en parte, también se explicaría por la evolución de los memes, esas "vías de información".

Dawkins tiende a pensar la evolución -toda evolución natural- como un ciclo carente de intencionalidad y propósito, pero es evidente que nuestras ideas, canciones, cuadros, técnicas..., la tienen, sirven a proyectos. Si aceptamos la sobre-determinación de los memes sobre los genes, también hemos de aceptar por consiguiente una cierta intencionalidad humanista o antrópica en nuestra evolución natural. Pues no hay sólo un "replicador" de información (el gene), sino dos: el gene y el meme.

Atribuir al meme, al margen de la mente que lo porta o imita, una intención autónoma, egoísta, de supervivencia, cualquiera que sea su efecto sobre los genes, parece demasiado,  pero para Dawkins los memes tienen una estructura interna que asegura su propia difusión. Ocurre por ejemplo así con las grandes religiones del mundo. Sólo unas pocas han logrado sobrevivir gracias a las instrucciones del tipo "cópiame", acompañadas de promesas y amenazas. A veces los memes podrían incluso impedir la propagación de los genes con la imposición religiosa del celibato. Algunas promesas o amenazas son más eficaces que otras. Todas compiten por captar la atención de los limitados recursos de la atención humana, frente a la experiencia y el escepticismo. Los "memes víricos" que corren por las redes son otro ejemplo. Todos llevan una orden "cópiame" acompañada de amenazas: "si rompes la cadena..." o de promesas: "si replicas la cadena, recibirás dinero o regalos inesperados".

Por supuesto, las religiones no son meros complejos de memes víricos: confortan e infunden el sentido de pertenencia a un grupo. La mayoría de los memes o grupos de memes conforman los contenidos clave de nuestras vidas: lenguaje, sistema político, instituciones financieras, educación, ciencia, técnica... Todos ellos pugnan por subsistir en el limitado espacio de la memoria y la cultura. Susan Blackmore atribuye así un protagonismo decisivo -y seguramente excesivo- a los memes:

"Somos parte de un vasto proceso evolutivo en el que los memes son los replicadores evolutivos y nosotros, las máquinas de memes."  

También extiende su eficacia evolutiva a otros animales, pues también influyen en sus hábitos determinados aprendizajes, al menos en los animales superiores. Los mirlos, por ejemplo, aprenden a reconocer a los depredadores mediante la observación de qué es lo que les hace temblar a sus compañeros. Pero si los memes no nos diferencian de los animales, como Blackmore da a entender, la teoría pierde fuerza: resultaría incapaz de explicar el carácter exclusivamente humano de la cultura (Lee Alan Dugatkim).

Cobra sentido la idea orteguiana del hombre como heredero, la idea del genio como creador pero "a hombros de gigantes". La imitación generalizada, surgida hace millones de años, permite que el imitador se beneficie del aprendizaje y el ingenio de otros. Una vez comenzaron todos a imitar, se abrió camino el segundo replicador cambiando para siempre el curso de la evolución humana, pues los memes recién surgidos pueden propagarse por imitación (mímesis en griego) en una sola generación.

Los memes triunfantes tomarían las riendas, como el auriga del carro alado de Platón, y empezarían a decidir qué genes les serían más favorables. Los mejores imitadores (los individuos, por ejemplo, que se expresasen con mayor claridad y elocuencia gracias al lenguaje) tendrían mayor descendencia. Tendríamos que hablar de coevolución de memes y genes. Históricamente, aquellos ganarían perdurabilidad gracias a la invención de registros escritos (de las escrituras y codificaciones) que dirigen el comportamiento de las personas que los entienden u obedecen.

Los memes no son para Blackmore ni entidades mágicas ni ideas platónicas flotantes, sino información contenida en recuerdos, acciones y artefactos humanos específicos. Ahora bien, los memes se transforman con el paso de un sujeto a otro (piénsese en la transmisión de rumores), así como las ideas se transforman rápidamente en su difusión. Robert Boyd y Peter J. Richerson afirman que Blackmore comete probablemente un error al pensar que la evolución cultural puede explicarse únicamente por selección natural, pues en la evolución de las ideas intervienen también procesos no selectivos de diverso tipo.

Para Henry Plotkin, Susan Blackmore plantea dos hipótesis: que la cultura no es más que una colección de memes y que todos los memes se difunden por imitación. Desde la psicología, ninguna de esas conjeturas resulta admisible. Para este autor las acciones miméticas como atarse los zapatos no transmiten nada con valor cultural, porque la evolución de la cultura supone mucho más que la simple repetición mecánica de acciones físicas, entraña compartir conocimientos, creencias y valores que son constructos sociales y sólo existen porque las personas se ponen de acuerdo en que lo sean. "El dinero es un constructo social. La justicia también". Sin un convenio sobre el valor de billetes y monedas, estos carecen de valor. Los esquemas y los constructos sociales surgen del funcionamiento de la memoria y de la abstracción. La cultura es el fenómeno más complejo de la Tierra y "jamás lograremos -en opinión de Plotkin- entenderla si la abordamos con simpleza reduccionista".

Bibliografía consultada

Blackmore, Susan. "El poder de los memes". Investigacion y ciencia, diciembre 2000, pgs. 44-53.
Dawkins, Richard. El gen egoísta. Las bases biológicas de nuestra conducta. Biblioteca científica Salvat, Barcelona 1993.
Diéguez Lucena, Antonio. La evolución del conocimiento. De la mente animal a la mente humana. Biblioteca nueva, Madrid 2011.

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